No es Salah…

Todo el mundo sabe del presente y se pregunta por el futuro inmediato de Mohamed Salah. Pero ¿conoces los acontecimientos que han marcado su trayectoria futbolística? Olivia Betancourt Mascorro explica porqué el crack egipcio es más que sólo un futbolista.

La lesión sufrida por Mohamed Salah en la Champions League dio mucho de qué hablar, sobre todo en Egipto, donde hasta un abogado intrépido, Bassem Wahba,  entabló una demanda en contra de Sergio Ramos por un billón de euros, y un reclamo a la FIFA por el “daño físico y psicológico” ocasionado no sólo a Salah sino también al pueblo egipcio.

Aunque al final Salah podrá recuperarse de la lesión e ir al Mundial Rusia 2018, no deja de llamar la atención la influencia que un jugador de futbol con capacidades excepcionales puede generar en una sociedad. Es lo que llaman el fenómeno Salah.

Pero no es Salah. Es la esperanza y creencia de que puede existir un futuro diferente en un país en donde ha predominado el autoritarismo y que por años lo ha sacudido la violación constante de derechos humanos, en especial, coartando la libertad de los ciudadanos egipcios de manifestarse y de expresar sus convicciones. El éxito de este gran jugador es visto por los egipcios como una señal de que la difícil situación por la que atraviesan puede ser superada, de que es posible alcanzar el éxito pese a los obstáculos.

Tras el estallido de la Revolución del 25 de Enero de 2011 y la consecuente renuncia del Presidente Hosni Mubarak, fuerzas de seguridad, francotiradores de la policía y demás elementos que apoyaban a Mubarak reaccionaron con violencia, lo que trajo consigo al menos 840 manifestantes muertos y 6,000 heridos en 18 días, de acuerdo con Amnistía Internacional. Pero entre este evento y el derrocamiento de su sucesor Mohamed Morsi en julio de 2013, un acontecimiento en especial ensombreció al futbol egipcio: la tragedia de Port Said de 2012.

El 1 de febrero de ese año, en el Estadio Port Said en Egipto jugaron por el campeonato el equipo local Al-Masry (proclive al régimen de Mubarack) y el visitante Al-Ahly (cercano a los partidarios de la Primavera Árabe), un partido que había sido tenso desde el principio pues los seguidores de ambos equipos históricamente han sido hostiles. Una vez que el árbitro pitó el final, los aficionados saltaron a la cancha provocando una batalla de tal magnitud que desató una estampida y dejó un saldo de 74 muertos y 248 heridos, según cifras oficiales por la BBC.

¿Dónde estaba Salah cuando ocurrieron estos acontecimientos? Salah debutó en 2010 en un equipo local, Mokawloon Al-Arab, también conocido como el Arab Contractors, además de representar a la selección nacional egipcia desde 2011. Después de lo sucedido en Port Said, Salah solo tenía al equipo nacional, pues Egipto se quedó sin liga profesional durante dos años debido a la tragedia, y fue con motivo de un partido amistoso entre el Basilea y la selección sub-23 de Egipto, el 14 de marzo de 2012, que el equipo suizo puso sus ojos en él. Ese día jugó de extremo derecho y anotó dos goles. Luego pasó por el Chelsea durante 2014, pero no tuvo su gran oportunidad. En febrero de 2015 fue prestado a la Fiorentina, en donde decidió portar el dorsal “74” en honor a los caídos en Port Said.

En 2015 partió al AS Roma, equipo en el que empezó a demostrar su gran capacidad futbolística; pero esta etapa finalizó en julio de 2017 cuando fue vendido a Liverpool por 42 millones de euros.

El 8 de octubre de 2017 fue un día lleno de júbilo para los egipcios. Con dos tantos anotados a la selección de Congo, Salah le puso fin a la mala racha que mantuvo a Egipto sin asistir a una fase final de Copa del Mundo durante 28 años, colocando a la selección de ese país en Rusia 2018.

En mayo de 2018, contra el equipo donde despegó su carrera, la Roma, en la lucha por llegar a la final de la Champions League Salah saludó a sus excompañeros uno por uno, y no quiso celebrar las dos anotaciones que le propinó a su ex equipo, incluso pidió perdón a la afición italiana que padeció la presencia del egipcio en Anfield. Salah lleva acumulado un total de 57 partidos y 48 goles en los campeonatos que ha jugado. El Liverpool lo ha tasado en 228 millones de euros ante el posible interés de otros equipos. El resto de la historia ya la sabemos.

A la distancia Mohamed Salah es un jugador que denota humildad; no es pretencioso y sus aptitudes futbolísticas lo han colocado en el camino con Messi y Ronaldo en la lucha por la Bota de Oro. Potencialmente podría convertirse en uno de los mejores futbolistas del mundo.

En estos tiempos la importancia de alguien tan popular se mide con los likes y las empresas interesadas en hacerse publicidad con su imagen. Todo esto también lo tiene. La realidad es que en un mundo que está ansioso de encontrar referentes, Salah es uno ideal no por su popularidad en redes sociales, sino por su altruismo y generosidad. El Medio Oriente lo quiere, hasta el actual Presidente Abdelfatah Al Sissi, ¡vaya paradoja! Quizás Salah viene a representar lo opuesto al régimen egipcio y a demostrarnos que cuando se poseen ciertas cualidades, la regularidad y la constancia son indispensables.

Mucho se puede decir de El Faraón: historias, comics, posters lo tienen a la vista de todo el mundo. Pero Mohamed Salah jamás olvidará el partido de su vida, el que lo catapultó, el que se derivó de la tragedia de Port Said y lo puso en la ruta de convertirse en el futbolista excepcional que hoy es. El partido que nunca hubiera querido jugar.

Por: Olivia Betancourt Mascorro

Foto: ABC de Sevilla.