Diario mundialista I

Futbol, déjame en paz.

por Benjamín de Buen

@bdebuen

Congo, Nueva Gales del Sur, Australia

Son las cuatro de la mañana y lo único que me pregunto es si todo lo que dicen sobre la fiesta de las Lomas es cierto. ¿Por qué debemos creerle al TV Notas si no es más que un altavoz para la difamación? ¿Por qué presiento que esta vez lo que dice el TV Notas es la absoluta verdad?

Hace poco decía que iba a contener mi afición por el futbol porque sospecho que la nueva FIFA es igual que la vieja FIFA, porque la designación de Rusia en este particular momento me parece turbia y por esta forma de encariñarme incontrolablemente con causas lejanas y ajenas como la importancia de ganar una Copa del Mundo para la carrera de Lionel Messi o como desear desde la médula que la gloria europea de Real Madrid se destape como una gran farsa.

Ayer a esta misma hora leía las noticias sobre la posible baja de HH de la selección por culpa de la fiesta y al mismo tiempo me enteraba por Twitter que Dinamarca ganaba 2-0 y que Osorio estaba haciendo cambios.

Vale madres.

¿Por qué la selección de tu país festejó ANTES del Mundial? preguntó mi pareja en una hora más civilizada del mismo día. ¿Quién les paga?

Buenas preguntas. No sé y no sé.

 Más tarde, mientras desayunaba en la terraza de un Airbnb donde se escuchan las olas del Pacífico, encontré consuelo en recordar que los días entre el último amistoso y el debut mundialista son presa fácil para la especulación y la pesadumbre. Lo que sentimos ahora es normal. Es normal prepararse para la catástrofe como es normal creer en el fondo que Alemania no juega tan bien y se le puede ganar aunque no entendamos a nuestro entrenador y aunque el entrenador no nos entienda. Parece haber suficiente desobediencia en el equipo como para ganar el partido en la espontaneidad de la cancha en lugar de perderlo por culpa de trazos premeditados y precocidos dibujados sobre un pizarrón. Sólo espero que que no perdamos por decisiones del entrenador que parece no estar de acuerdo en que la mejor estrategia es sumar la máxima cantidad de talento al once inicial.

 Ni modo dar por perdido el Mundial sin haber jugado un solo minuto.

Son las cuatro y cuarto de la mañana. Por esto decía que debía contener mi afición.

No es mi culpa que el futbol me venga a despertar.