La pasión futbolera de Laura Restrepo

Colombia inicia mañana su participación en Rusia 2018 ante Japón, bajo la mirada atenta de una dilecta aficionada, a un tiempo lúcida y enfebrecida: la escritora Laura Restrepo.

Por: Farid Barquet Climent

En La Isla de la Pasión, su novela sobre los expedicionarios mexicanos enviados por el gobierno para ejercer soberanía sobre la isla Clipperton, la escritora colombiana Laura Restrepo subraya la ambivalencia de la palabra a que alude ese topónimo: “pasión significa amor y dolor, entusiasmo febril y tormento”, sentimientos contrastantes que seguramente le son provocados a la escritora por sus tres pasiones futboleras: Independiente Santa Fe, Boca Juniors y la selección de Colombia.

La estirpe futbolera de Restrepo está fuera de duda. Su abuelo, Luis Camacho Matiz, donó el predio sobre el que se levanta El Campín, el estadio de la capital colombiana, bajo la condición de que llevara el nombre de su padre, el abogado, político y empresario Nemesio Camacho Macías, bisabuelo de la escritora. Por eso, al inmueble en que juegan como locales los clubes bogotanos Santa Fe y Millonarios se le conoce como Estadio Nemesio Camacho El Campín. En su relato “Mi curriculum-futbolae”, la ganadora del Premio Alfaguara 2004 escribe: “Durante mis primeros años de vida creí que El Campín era un apellido y conté con orgullo que mi bisabuelo se llamaba Nemesio Camacho Elcampín. Así que díganme, ¿cómo no ha de correr por mis venas la pasión futbolera, si poco faltó para que me llamara Laura Restrepo Elcampín?”.

La narradora da cuenta de cuál es el club bogotano que le apasiona: “crecí y me formé en el odio jarocho contra Millonarios y en la adoración incondicional por Santafecito lindo, al pie del cual sigo estando, estaré hasta el final y he estado desde cuando era un equipo pichón y promisorio que entrenaba los sábados en un potrero”. Es de imaginarse la gran alegría que la habrá traído a la autora de Delirio la conquista por los albirrojos de la Copa Sudamericana 2015.

Durante los cuatro años que vivió clandestinamente en Argentina en la época de la dictadura, su pasión por Santa Fe la hizo extensiva a Boca Juniors. De aquel tiempo en Buenos Aires, la novelista bogotana dice: “me avergüenza reconocer que me dejé arrastrar por la pasión colectiva hasta llegar a gritarles a los de River gallinas mariconas y otras cosas peores, como Qué feo, qué feo/ qué feo es ser gallina/ la hinchada más puta/ de toda la Argentina, y si vale exagerar en aras de la exaltación del deporte de deportes, casi diría que fue por amor a Boca que me aficioné al mate amargo, me casé con un porteño y tuve un hijo pibe”. A Restrepo le tocó el Boca de 1977, el plantel que por primera vez salió campeón de la Copa Libertadores, dirigido por el Toto Lorenzo, con el Loco Gatti en el arco, el Conejo Tarantini de lateral izquierdo, Mario Zanabria y Chapa Suñé en medio campo, Mastrángelo en el ataque…

La también recipiendaria del Premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 1997 no titubea al asegurar: “entre mis momentos personales de mayor felicidad cuento el cinco a cero de Colombia contra Argentina y la atajada de alacrán del otrora feo Higuita en Wembley”. Parece que, a los ojos de la autora de Leopardo al sol, el portero antioqueño se embelleció súbitamente gracias a aquel lance insospechado, a esa “acrobacia asombrosa” —como la calificó el astro holandés Ruud Gullit— que el 6 de septiembre de 1995 elevó al arquero a la categoría de prócer del fútbol espectáculo.

A partir de mañana, día en que inicia su participación en Rusia 2018 enfrentando a Japón, la selección colombiana podrá darle a Restrepo —y a todo el país cafetero— nuevos momentos de la mayor felicidad. Al menos la escritora ha dejado claro que estará permanentemente atenta a sus partidos: “cada cuatro años suspendo de plano cualquier otra actividad para dedicarme de lleno al Mundial”, escribe Restrepo, para quien es una costumbre convertir el mes que cada cuatro años destina exclusivamente a seguir la Copa del Mundo en una auténtica isla de la pasión, de la pasión por el futbol.

 

Foto: eltiempo.com