Cuando Maradona pudo ser cementero

En redes sociales circula una foto a modo de explicación de la derrota que hoy sufrió la selección argentina. En la imagen aparece un aficionado del equipo Cruz Azul de México en medio de hinchas argentinos, durante el partido que terminó hace unas cuantas horas en Nizhni Nóvgorod. La foto busca instalar una conclusión: que la albiceleste la cruzazuleó ante Croacia por la presencia del cruzazulino, culpable del infortunio pampero. Lo que seguramente no saben quienes difunden la instantánea, es que el gran astro argentino, Diego Armando Maradona, estuvo a punto de convertirse en cementero. Farid Barquet nos trae esa historia.

Por: Farid Barquet Climent

En una ocasión Maradona estuvo a punto de convertirse en cementero.

Cuando el Diez pasó de Argentinos Juniors a Boca Juniors en febrero de 1981, este último club no saldó en un solo pago el total de la transferencia, sino que se comprometió a liquidar la parte faltante con posterioridad.

Los meses pasaban, Diego ya jugaba y deslumbraba portando la camiseta azul y amarillo pero el adeudo con Argentinos persistía. La única solución visible sonaba extrema: vender el pase del crack a un club extranjero y con el dinero obtenido cubrir lo que Boca le debía al club rojo del barrio La Paternal.

Pero faltaba menos de un año para el Mundial de España 82 y lo que menos querían el entrenador nacional César Luis Menotti y 29 millones de argentinos era que Diego se distrajera del objetivo de repetir el título mundial para Argentina en la Copa por venir. La emigración intempestiva del ‘10’ a un futbol desconocido no parecía lo más aconsejable si Argentina quería campeonar por segunda vez consecutiva.

Llegó agosto y el pago restante seguía sin realizarse, por lo que Argentinos, según el relato del periodista Eduardo Bolaños, “se presentó en la justicia, reclamando por las deudas de Boca”.

De repente, en aquellos días en que, según Bolaños, “los abogados eran más protagonistas que los propios jugadores”, irrumpió una señora: María Amalia Sara Lacroze Reyes Oribe, mejor conocida como Amalita de Fortabat, viuda y heredera del empresario Alfredo Fortabat, dueño de una de las fortunas más grandes de Argentina, fallecido el el 19 de enero de 1976.

La señora de Fortabat tenía fama de filántropa. Y como su paisano Borges nos enseña que los filántropos históricamente suelen incurrir en curiosas variaciones, Doña Amalita se ofreció en aquel mes agosto de 1981 para interceder en una causa que ella quiso pasar por pía, por caritativa, pero que en el fondo se antojaba como un gran negocio.

Doña Amalita ofreció destinar unos cuantos de sus muchos millones al noble propósito de que el Diego no se fuera del país y que siguiera jugando en Argentina. Pero Doña Amalita no iba a prestarle ni mucho menos a regalarle esa porción de sus fondos inmensos a Boca para que éste se liberara de su obligación.

Lo que pretendía la millonaria era contratar a Maradona para que jugara en el equipo de su propiedad: el Club Social y Deportivo Loma Negra, que se llamaba así porque Loma Negra es la marca del emporio cementero que la viuda heredó de su esposo, que ella acrecentó durante la dictadura militar (1976-1983) y que desde hace más de una década fue absorbido por un corporativo brasileño.

Mucho lamento si, llegado este punto, algún incauto cruzazulino pensó que, de no haber continuado en Boca, Maradona pudo haber arribado al equipo cementero mexicano. Quizá en su candidez y en su hambre de excusas, algún aficionado del Cruz Azul —equipo propiedad de una cooperativa fabricante de cemento, pero carente de estadio propio— habrá llegado hasta el final de este relato con la esperanza de haber encontrado la explicación del maleficio que persiguió a su equipo, ícono de la pusilanimidad, a lo largo de toda aquella década de los ochenta, durante poco más de la mitad de la siguiente y que desde hace 20 años se sigue ensañando sobre esa escuadra como una malaria que mantiene a su decreciente afición, como dice León Krauze, en “luto deportivo”: sin título de Liga y sin calificar siquiera a la Liguilla en siete de los últimos ocho torneos.

Perdón, no era mi intención —y creo que tampoco la de Doña Amalita— generar en vano tamaña expectativa.

Amalita de Fortabat falleció el 18 de febrero de 2012. El Club Social y Deportivo Loma Negra sobrevive en el futbol amateur. Maradona es directivo de un equipo bielorruso.

 

Foto: Máquina Cementera

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