Derrota subliminal

Mañana viernes, al igual que 28 veranos atrás, Brasil y Costa Rica se enfrentarán en la fase de grupos de un Mundial. Recordamos el curioso estratagema empleado en aquella ocasión por los ticos con el objetivo de ganarse el apoyo de los asistentes al estadio.

Por: Farid Barquet Climent

La primera vez que la selección de Costa Rica asistió a un Mundial fue en la catorceava edición, disputada en Italia en 1990.

El sorteo colocó a los ticos en el grupo que habrían de compartir con los representativos de Suecia, Escocia y Brasil. A los dos conjuntos europeos los enfrentó en Génova, mientras que con los brasileños habrían de medirse en Turín. En vista de cuál sería la ciudad donde jugarían contra el scratch du oro, los centroamericanos decidieron utilizar la subliminalidad para conseguir el apoyo de los aficionados turineses, pues se propusieron calar en la predilección de los asistentes al stadio delle Alpi de una manera peculiar: antes que por su juego, por los colores de su vestimenta.

Como en el inicio de aquella década postrera del siglo XX aún cundían los televisores en blanco y negro, la FIFA exigía que los tonos de las tres prendas que componen los uniformes de cada equipo (camiseta, short y calcetas) contrastaran con los de sus rivales: clara la camiseta de una escuadra, oscura la de la otra, y lo mismo para los shorts y las calcetas.

Los costarricenses bien podían haberse presentado a jugar contra los brasileños con su uniforme tradicional, idéntico al que en incontables ocasiones Chile ha utilizado para jugar contra Brasil: camiseta roja, short azul y medias blancas. Sin embargo, en razón de que el partido se disputaría en Turín, el entrenador de Costa Rica, el serbio Velibor Bora Milutinovic, quiso granjearse los vítores de los asistentes al estadio vistiendo a su equipo con una indumentaria igual a la del equipo más querido en la localidad, la Juventus de Turín, cuya camiseta a rayas verticales blancas y negras, acompañada de short y medias en blanco, nada tienen qué ver con el azul, el rojo y el blanco de la bandera de esa nación centroamericana.

Según información disponible en el portal de FIFA, la Federación del país sin soldados nunca confesó que se disfrazó de la Vecchia Signora di calcio, sino que quiso hacer pasar la treta como una simple coincidencia, pues adujo que la elección de la camiseta albinegra a rayas era un “homenaje al club decano de Costa Rica, el CS Libertad, entonces desaparecido”.

El 16 de junio, día del partido, en el delle Alpi hubo muchos más aficionados brasileños que turineses. Y quizá por eso el ardid costarricense de nada sirvió. Es más, parece haberles resultado contraproducente: la verdeamarela ganó el partido 1-0, con gol anotado al minuto 33’ por Müller, delantero que en aquel tiempo jugaba nada menos que para el archirrival citadino de la Juve: el Torino FC. Seguramente el goleador nacido en el estado brasileño de Mato Grosso habrá pensado que se enfrentaba al acérrimo adversario de su club y no a una selección camuflada. La maniobra cromática se le revirtió a los entonces debutantes mundialistas.

A diferencia de hace 28 años, mañana no estarán Müller, ni Careca, ni Branco del lado brasileño, como tampoco Gabelo Conejo, Hernán Medford o Juan Cayasso en el bando tico. Para mañana apuntan como protagonistas, por Brasil, Marcelo, Coutinho y Neymar Jr. si se recupera de la molestia que resintió durante un entrenamiento, mientras que por Costa Rica darán la cara principalmente su Capitán, Bryan Ruiz, el portero Keylor Navas y probablemente Joel Campbell, que en el partido contra Serbia entró de cambio. Como en las maletas de los jugadores centroamericanos sólo hay dos camisetas, rojas y blancas, no podrán ceder a la  tentación de intentar seducir a los nativos de San Petersburgo, ciudad donde se disputará el partido, vistiendo con el color azul del Zenit FC, el club de la localidad. Imposibilitados de recurrir a artificios visuales, los costarricenses deberán ganarse el aliento del público con lo que están llamados a desplegar: su mejor futbol.

 

Foto: el pais.cr