Los croatas: Qué eran y qué quieren ser

El desconcierto y la falta de rumbo en que se sumió la nación croata después de su última guerra, contrastan con la determinación mostrada por su selección para llegar a la final del Mundial.

Por: Farid Barquet Climent

La escritora croata Dubravka Ugrešić creó el personaje de una profesora universitaria, a la que puso por nombre Tanja Lucic´, para hacerla protagonista de su novela El Ministerio del Dolor. En su condición de alter ego de su inventora, Lucic´ da clases en Ámsterdam a jóvenes serbocroatas que al igual que ella —y que Ugrešić— se exiliaron en Holanda tras la guerra de los Balcanes que desintegró a Yugoslavia.

Al comenzar su curso de filología yugoeslava, asignatura de ficción que le toca impartir, Lucic´ “recuerda” cómo era la vida en su tierra natal cuando por fin cesó el fuego de la conflagración interétnica que hizo volar en cinco pedazos el esfuerzo unificador de Josip Broz Tito: “todos estábamos sumidos en el caos. Ya no estábamos seguros de qué éramos ni qué queríamos ser”.

Los futbolistas de la selección croata que ayer venció a la inglesa en la segunda semifinal estuvieron sumidos en el caos durante distintos momentos del partido, sobre todo tras el gol tempranero, recién al minuto 4’, que por la vía del tiro libre les hizo Kieran Trippier. Pero durante la segunda mitad y de manera destacada en los dos tiempos suplementarios, los croatas demostraron estar muy seguros de qué eran en las apuestas previas al Mundial —participantes sin mayores aspiraciones— pero sobre todo de qué quieren y pueden ser el próximo domingo: campeones del Mundo.

Los dos finalistas de este Mundial tuvieron récord perfecto en fase de grupos: tanto franceses como croatas ganaron sus tres respectivos partidos. Pero a partir de octavos de final el camino ha sido más sinuoso para los balcánicos: mientras los galos pudieron imponerse a Argentina, Uruguay y Bélgica en tiempo regular, los del Este de Europa tuvieron que disputar tiempos extras en sus tres encuentros de eliminación directa y sólo en el de ayer no tuvieron que dirimir el resultado en tandas de penaltis. Eso puede representar un hándicap en contra de Croacia: las duraciones de las tres prórrogas que ha disputado en el torneo suman noventa minutos, lo que equivale a decir que ha jugado un partido más que el equipo dirigido por Didier Deschamps, situación que en principio haría suponer que el conjunto liderado por Luka Modrić llega al partido por la gloria con un mayor desgaste. No obstante, en la tensión dramática con la que Croacia ha superado sus etapas en este Mundial, puede estar el envión anímico, la inyección de seguridad y confianza, que conviertan a esa nación en la novena del orbe en saber y sentir qué es la verdadera supremacía.

 

Foto: as.com