Luis Flores, el gran goleador

Por: Farid Barquet Climent.

El último día de febrero de 1987, el FC Barcelona sufrió una dolorosa goleada en su estadio: el Sporting de Gijón le clavó cuatro goles sin recibir ninguno. Al término de aquel partido, el entonces Director Técnico del equipo catalán, Terry Venables, no podía salir de su aturdimiento y para justificar el marcador de escándalo empleaba la excusa predilecta: culpar al árbitro por la derrota.

A la mañana siguiente, el diario El País informaba: “el entrenador azulgrana está convencido de que el primer gol del Spórting de Gijón fue precedido de un fuera de juego ‘de siete u ocho metros’”. A pesar de que las imágenes transmitidas por televisión desmentían rotundamente su afirmación (tal como se puede ver en el video que aparece enseguida), al hablar con la prensa Venables deslizaba que el árbitro era venable y se negaba a reconocer la superioridad del rival, que tuvo como obertura de aquella excelsa actuación ese primer gol solamente discutible en la imaginación del entrenador inglés, obra del único jugador extranjero de la escuadra asturiana: el mexicano Luis Enrique Flores Ocaranza.

Surgido de las fuerzas básicas de los Pumas de la unam, Luis Flores arribó al conjunto gijonés inmediatamente después de haber cumplido una actuación destacada en el Mundial de México 86, en el que anotó contra Paraguay un gol que invitaba a soñar, desde el segundo partido de aquella justa, con la seguridad del pase a los octavos de final —que finalmente se obtuvo, pero para ello hubo que esperar un partido más— dentro de un estadio Azteca atestado y que estalló en júbilo al minuto 2’, cuando Lucho Flores supo intuir hacia dónde Raúl Servín, su compañero en Pumas, enviaría desde la banda izquierda un centro que otro canterano universitario, Hugo Sánchez, no alcanzó a contactar tras chocar con su marcador, pero que llegó hasta donde el camiseta ‘15’ de México lo ahuecó en su muslo izquierdo y con esa misma pierna lo pateó fuerte y cruzado para que entrara muy cercano al poste izquierdo del portero Roberto Fernández, como se puede ver desde el minuto 00:29 al 00:52 del video que se muestra a continuación:

La participación mundialista de Flores llamó la atención de los rojiblancos de Asturias, que como prueba palmaria del acierto de su contratación vieron a Flores marcar el primer gol y servir la mitad del segundo de los cuatro de aquel partido sin precedente hace 31 años e irrepetible hasta ahora, pues aquel 28 de febrero de 1987 ha sido la única ocasión en su historia de 112 años en que el Sporting ha podido vencer al FC Barcelona.

A pesar de su rabieta declarativa de esa noche en el Camp Nou, Venables terminó por admitir ante los micrófonos que el Sporting había tenido un buen desempeño, “pero sólo a partir del primer gol y cuando mis jugadores estaban muy afectados por la contrariedad”. Seguramente Venables no sabía que desde mucho antes de anotar el primer gol de aquel partido, Luis Flores era ya un especialista en afectar deportivamente a sus adversarios, contrariándolos con sus goles.

En los siguientes años, Flores siguió siendo especialista en agüitar a sus rivales, tal como lo hizo el 11 de abril de 1993 en un partido de la selección nacional contra Honduras por las eliminatorias rumbo a Estados Unidos 94. Dándole la razón al tenista Andre Agassi cuando afirma que “los tiros son intuiciones adiestradas”, siete años después de su gol mundialista Flores tenía a tal punto adiestrada su intuición goleadora que nuevamente, en el mismo estadio Azteca, supo leer la jugada que desplegaría el lateral izquierdo del equipo nacional —ya no era Raúl Servín, retirado ese año, sino Ramón Ramírez, el crack nayarita— pero en esta nueva oportunidad eligió el curso de acción opuesto: decidió no correr a la espalda de Hugo como en el ’86, sino anticiparse al Pentapichichi y, en vez de esperar el balón, se lanzó acrobáticamente tras él en una suerte de palomita invertida, pues mientras su cuerpo apuntaba hacia el primer poste, su remate de cabeza salió directo hacia el segundo, donde pegó sutilmente antes de incrustarse en la portería. Puede ver este golazo en el siguiente video:

Esa no sería la única contribución con registro en el marcador que Luis Flores aportó para que México obtuviera el boleto al Mundial estadounidense. A continuación, podrás ver otro estupendo gol de su autoría por la vía del tiro libre en el triunfo 1-4 sobre Honduras en San Pedro Sula (el gol aparece al minuto 01:00):

Y no se puede olvidar su gran actuación en el partido decisivo de visita contra Canadá. De aquel día recordamos, con ayuda del relato de Raúl Orvañanos que puedes escuchar en el siguiente video, lo mucho que Luis hizo por esa selección de 1993, a la que ya no pudo acompañar en el verano de 1994: Allá va Luis Flores, cubre muy bien, se va Luis Flores, ¡atención!, ¿llega quién? ¡Hugo! ¡El Abuelo! ¡Goooooooool! ¡El Abueloooooo! ¡Gol! ¡Gol! ¡Estamos en el Mundial!. 

Campeón de Liga, de Concacaf e Interamericano con Pumas en la temporada 1980-1981 y Campeón de goleo individual en el torneo 1987-1988 vistiendo los colores azul y oro, en España además del Sporting de Gijón, al que ayudó a clasificar a la Copa UEFA y donde anotó doce goles en una temporada —dos de los cuales se los hizo al Barcelona y al Real Madrid— Luis Flores también militó en el Valencia FC. Durante más de treinta años tuvo en exclusiva el récord como el jugador mexicano con más goles anotados en sus primeros ocho partidos en Europa, hasta que Hirving Chucky Lozano lo empató en 2017 con seis tantos en su primera temporada en el PSV Eindhoven de Holanda.

De vuelta en México, Luis Flores jugó para Cruz Azul —equipo en el que su hermano Nacho será por siempre toda una institución y con quien Luis pudo jugar a su lado 45 minutos muy emotivos en el partido de despedida del emblemático defensor cruzazulino— y para los archirrivales de la ciudad de Guadalajara: Atlas y Chivas.

Aproximadamente un año después de su retiro como jugador, en 1996, año en que empezaron en México los torneos cortos, Luis Flores se hizo cargo de la Dirección Técnica del equipo de la Universidad Nacional junto con Enrique López Zarza. De los tres torneos en que comandaron a Pumas sólo uno estuvieron de principio a fin en la banca auriazul, logrando la calificación a la Liguilla y debutando a 8 jugadores, en la mejor tradición universitaria de fomento a los jóvenes.

Futbolista vitalicio, Luis Flores continúa haciendo goles, ahora en partidos entre jugadores que ya no están activos profesionalmente. Para muestra, el que anotó hace poco más de un año, el domingo 9 de julio de 2017, al minuto 34’ del encuentro que enfrentó a los seleccionados alemanes y mexicanos que participaron en los Mundiales México 86 y Francia 98 (tanto que podrás ver en el siguiente link: https://deportes.televisa.com/futbol/aqui-esta-el-tri/videos-aqui-esta-el-tri/luis-flores-descuenta-mexico/) celebrado sobre una cancha dispuesta en el escenario inmejorable que ofrece la plaza central de la República, el Zócalo de la Ciudad de México, la ciudad que un día como hoy, 18 de julio, pero de hace 57 años, vio nacer a Luis Enrique Flores Ocaranza.

 

Foto: As México

 

 

 

 

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