El reto de acabar con la Nicodependencia

Por: Olivia Betancourt Mascorro

Ahora sí, Pumas se reforzó. Dejar atrás la irregularidad de torneos anteriores y consolidarse en el presente campeonato debe ser la prioridad para el Club de la Universidad Nacional. Para conseguirlo tiene que superar la dependencia de su goleador del último año: Nicolás Castillo, quien se ganó el corazón de la afición puma con los 11 goles que anotó tan sólo en el Clausura 2018 y que lo colocaron en el segundo el lugar de la tabla de goleadores. El chileno terminó convertido en la única vía para que los universitarios encontraran el gol ante la aparente imposibilidad de generar una ofensiva felina más amplia.

Al parecer eso quedó atrás. El anhelo que alguna vez tuvo el Presidente de los auriazules, Rodrigo Ares de Parga, de mantener a Nico 14 años en el club como estuvo Darío Verón, se terminó. Y yo diría que para bien. Ningún equipo de futbol debería depender de un solo jugador. En este nuevo Pumas se nota la mano de David Patiño y su apuesta por la cantera, aunque se reforzaron con siete jugadores, cinco de ellos no nacidos en México: el mediocampista argentino Víctor Malcorra, proveniente del Tijuana; el defensa mexicano Rosario Cota, que viene del Cruz Azul; el chileno Martín Rodríguez, también llegado del equipo cementero y que busca ocupar el lugar de Jesús Gallardo, que desde antes de participar en el Mundial fue transferido al Monterrey; el portero mexicano Miguel Fraga, que jugó el torneo anterior en el Atlas; el delantero argentino-paraguayo Juan Iturbe, que también llega de los Xolos del Tijuana; el atacante Carlos González que le fue comprado al Necaxa y el delantero chileno Felipe Mora, ex del Cruz Azul. Los dos últimos tienen la encomienda de que no pese la salida de Nico Castillo.

Estamos en la jornada 4 y Pumas es líder de la tabla con tres juegos ganados, dos fuera de casa y uno en CU contra Necaxa, partido que nadie imaginó que concluiría en una fiesta de goles: 5-3. Las buenas adaptaciones de González y Mora empiezan a vislumbrar la mancuerna que acabará con la Nicodependencia. Pero no nos volvamos locos. Apenas van tres juegos y no deberíamos emitir ninguna conclusión ni mucho menos tener una fe excesiva, pero lo que sí es notorio es el cambio de actitud. Se ve un Pumas con más disciplina, con más armonía y pasión. En un partido como el Pumas-Necaxa, donde llueven ocho goles (todos muy buenos) se puede decir de todo menos que fue aburrido; quién puede negar haberse emocionado con los golazos de los canteranos Alan Mendoza en el minuto 24′ y Alan Mozo al 75′ después de sacarse dos rivales de encima. Ahí es donde se nota la mano de Patiño, ahí es donde se nota la perseverancia de los canteranos que se empeñaron en llegar al primer equipo.

Pasado mañana domingo Pumas recibe al Pachuca. El conjunto de la Bella Airosa no ha tenido un buen inicio de torneo, pues no pudo ganar ninguno de sus tres primeros juegos y se encuentra en la última posición de la tabla. Pese a la rivalidad que se acendró tras la final del Apertura 2009 que ambos equipos disputaron y no obstante que se enfrentan el líder y el colero, lo más probable es que veamos un partido en el que las canteras tanto de los felinos como de los hidalguenses demuestren de qué están hechas. No obstante que las ofensivas de los dos conjuntos están compuestas principalmente por jugadores no nacidos en México, creo que los grandes goles que hemos visto de los canteranos de la UNAM en los tres primeros encuentros y el hecho de que Pachuca haya debutado en el profesionalismo a los novatos más prometedores de los últimos años (Chucky Lozano, Rodolfo Pizarro y Erick Gutiérrez) invitan a pensar que degustaremos un buen partido el domingo en el inusual pero acertado horario de las 16:00 horas. Yo por lo pronto tengo la esperanza de que los Pumas hilen su cuarta victoria y que su buena cuota goleadora haga, si no olvidar, al menos no extrañar a Nico Castillo. Dicho todo esto, venga una GOYA…

 

Foto: mediotiempo.com