Neza, de pie

Por: Farid Barquet Climent.

En vano he nacido…
No lo digo, pero no sé qué camino tomar
¿Qué es lo que haré?
¿Cuál es mi destino?
Me he doblegado
Sólo vivo con la cabeza inclinada.
Por esto me aflijo
¡soy desdichado!
He quedado abandonado
al lado de la gente en la tierra[1].

 

Estos son algunos versos, traducidos por el gran maestro Miguel León Portilla, del lamento desamparado de Nezahualcóyotl, el señor de Texcoco, el heredero del mando chichimeca, mientras huía de la persecución de las huestes de Tezozómoc, señor de Azcapotzalco.

El pensar que ha nacido en vano, no saber cuál será su destino, el sentirse afligido, desdichado, abandonado, seguramente son también los tormentos por los que hoy atraviesa un inmueble que lleva abreviado en su denominación el nombre del poeta prehispánico: el estadio Neza 86.

Inaugurado el 27 de agosto de 1981 con el nombre de José López Portillo,  entonces Presidente de la República —que se refería a sí mismo como “el último tlatoani”—, remodelado un lustro después, a las prisas, por el apuro que impuso la celebración no programada del segundo Mundial de futbol disputado en suelo mexicano, y rebautizado consecuentemente como Neza 86, ese estadio mundialista ha vivido sumido en el abandono desde mediados de los años dos mil, con sus bancas en estado deplorable, con sus vestuarios como crujías, con una de sus cabeceras inutilizable. Si la memoria no viniera en nuestro auxilio, los pasillos que se delatan desde hace bastante tiempo intransitados, las gradas ayunas prolongadamente de emociones, la decadencia irrefutable de las paredes, las ruinas de lo que algún día fue palco de transmisiones y las cuarteaduras por doquier, impedirían siquiera imaginar que en esa cancha contigua al Bordo de Xochiaca, donde se ubican los tiraderos de basura de la Ciudad de México, brillaron en su tiempo dos clubes de la región.

Primero, entre 1978 y 1987, el club Coyotes Neza, que contó entre sus filas con figuras como Carlos Reinoso, Ricardo “Tuca” Ferreti, Manuel Manzo, Héctor Tapia, Ricardo “Astroboy” Chavarín y Osvaldo Castro “Pata Bendita”, así como con jóvenes valores mexicanos de entonces, como Omar Mendiburu, Francisco “Paco” Uribe, Federico Valerio Escobedo y Jaime Ordiales.

Tras la conversión de Coyotes Neza en los Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas en 1987, el futbol de Primera División se ausentó casi un lustro de Nezahualcóyotl, hasta que gracias a un gol de Ricardo Díaz Duarte contra la “Jaiba Brava” del Tampico Madero lograron su ascenso al máximo circuito los Toros de la Universidad Tecnológica de Neza, que cederían su lugar a una franquicia “casi sin historia”[2] pero que terminó marcando toda una época: el colorido y gitano Toros Neza de los años noventa, conjunto que practicaba un futbol arriesgado y lucidor, liderado por el tan brillante como estrafalario Antonio “Turco” Mohamed con la compañía, entre otros, de Guillermo “Memo” Vázquez, Pablo Larios, Víctor Ruiz, Humberto González, Federico “Colorado” Lussenhoff, Miguel “Piojo” Herrera, José Antonio Ruiz, Silvio Rudman, Enrique González, Martín Vilallonga, Javier Saavedra, José Luis Navarrete, Juan Ramón “Lagarto” Fleita, Roberto Molina, Ricardo Sánchez, Carlos Germán Arangio y Rodrigo “Pony” Ruiz.

—“¿Habré de erguirme sobre la tierra?”[3], se preguntaba Nezahualcóyotl cuando más lo acechaba el cerco de los emisarios de Tezozomoc, el invasor que orilló a la diáspora a su familia. “¿Habré de erguirme sobre la tierra?”, seguramente se pregunta hoy el vetusto, que no viejo, estadio Neza, a la espera de pronto alojar nuevamente grandes días de futbol y poder decir otra vez al mundo, en palabras del rey poeta que le da nombre:

 ¡Amigos míos, poneos de pie! ¡Yo soy Nezahualcóyotl!”[4].

 

 

[1] Nezahualcóyotl, “Canto de la huida”, en Miguel León Portilla, Trece poetas del mundo azteca, México, SEP, Colección SEP/SETENTAS No. 17, 1972, pp. 77-78.
[2] Antonio Mohamed y Leandro Sánchez, El Turco. Una vida llena de pasiones, Librofutbol.com, Buenos Aires, 2016, p. 74.
[3] Nezahualcóyotl, “Canto de la huida”, op. cit., p. 77.
[4] Nezahualcóyotl, “Poneos de pie”, en León Portilla, Trece poetas…, op. cit., p. 80.

 

Foto: Estadio Neza. Ayuntamiento de Nezahualcóyotl.