Aúpa Atleti

Por: Álvaro Clemente Molina Enríquez Guízar         @acmeg1904

¿Por qué apoyar, sin ser español, a un equipo que juega a miles de kilómetros de distancia, que no usa los colores del equipo al que le voy en mi país y que a pesar de estar en la élite del futbol de aquellas latitudes está, en cuanto a títulos, debajo del Real Madrid y del Barcelona?

Parte de la respuesta se remonta a un sábado de octubre de 1993. Al ser niño, estaba obligado a ir a algún compromiso social de mis padres (comida de una tía o de unos amigos suyos que me caían mal) y resignado en espera del momento de la partida a tan indeseado evento me puse a ver la televisión. Encontré en Canal 4 un juego en el que el Atlético de Madrid (donde jugaba en aquel momento Luis García) se encontraba 3-0 abajo en el marcador al final del primer tiempo. Para mi asombro y seguramente también para el de los propios jugadores del Atlético de Madrid, el equipo rojiblanco remontó de manera heroica el marcador para terminar con una victoria por 4-3. Ese día nació mi afición por el Atleti.

De niño uno suele inclinarse por el equipo que gana y pensamos que siempre va a ser así. No podíamos estar más equivocados. Nuestro corazón será roto y en algunos casos más que en otros, se sufre más de lo que se goza. Sin embargo, las lágrimas de alegría compensan y por mucho los momentos de tristeza o molestia. Con el paso de los años descubrimos en los equipos de nuestra elección valores que desconocíamos y que hacen que nuestro amor por el equipo crezca más allá de sus victorias.

Este desconocimiento me llevó a alejarme del Atlético por algunos años. Hasta que (sumado a su bello uniforme) descubrí los valores que lleva consigo el equipo, mismos que comparto incluso como filosofía de vida. El saber que el camino más fácil no necesariamente es el más adecuado, el que toda victoria sea producto del esfuerzo propio y no del regalo de alguien más y que por eso mismo nos hacemos grandes. Sumado a lo anterior, el tener el privilegio de realizar estudios de maestría en España y el ir en repetidas ocasiones al Vicente Calderón (antes que a la Puerta de Alcalá o al Museo del Prado) hicieron que terminara de enamorarme del cuadro colchonero.

De 1993 a la fecha el equipo ha pasado por un inolvidable doblete en 1996, un triste pero merecido descenso en el año 2000, su regreso a la primera división dos años después, una Europa League en 2010 y la llegada del Cholo Simeone a la dirección técnica, desde donde con inferioridad de recursos se ha ganado todo lo que se puede ganar estando en el mismo lugar que los merengues o los culés.

Hoy se cumplen 117 años de su fundación. Situación a la que pretendo rendir un homenaje con estas líneas que se escriben y qué mejor que concluirlas con esta letra de Joaquín Sabina:

Qué manera de aguantar, qué manera de crecer, qué manera de sentir, qué manera de soñar, que manera de aprender, qué manera de sufrir, qué manera de palmar, qué manera de vencer, qué manera de vivir…. Qué manera de subir y bajar de las nubes ¡que viva mi Atleti de Madrid!

¡¡¡AÚPA ATLETI!!!