Vatreni, el documental mexicano que mueve a Croacia

Por: Olivia Betancourt Mascorro y Farid Barquet Climent.

Todos los futbolistas del mundo, los profesionales y los amateurs, los que cobran mucho, los que cobran poco y los que no cobran, todos juegan por algo, siempre hay algo que los mueve. Eso que los mueve los acompaña de modo consciente y de manera permanente, pero casi todos, de vez en cuando, necesitan recordárselo a sí mismos. Una fotografía familiar le sirve al que juega para llevar el sustento, un recuerdo de infancia al que mantiene los sueños primigenios.

Se equivoca quien cree que los futbolistas de la élite internacional, los que juegan mundiales, los que facturan millones en dinero, no necesitan recordarse a sí mismos, de vez en cuando, por qué están donde están y por qué hacen lo que hacen. Muchos de ellos son conscientes de ser portadores de una identidad colectiva, estandartes en el ámbito deportivo de una historia que es la historia de muchos. La selección de Croacia que ha sorprendido al mundo en Rusia 2018 al llegar a la final, la que ha renovado la ilusión de que la Copa no es exclusiva de unas pocas selecciones poderosas en historia y recursos, la que el domingo puede hacer realidad el triunfo de la periferia, utiliza una película que les recuerda a sus jugadores por qué juegan y para quiénes juegan. Que como parte de su estrategia motivacional el entrenador Zlatko Dalić le proyecte el filme a sus dirigidos no parece extraordinario. Lo extraordinario es que los cineastas que realizaron el documental no son afamados croatas sino tres jóvenes mexicanos.

Vatreni es el título del documental que Edson Ramírez, Alfredo Sánchez y José Luis Linares, estudiantes del Centro de Capacitación Cinematográfica, empezaron a rodar en 2015 y terminaron en marzo del presente año. Con motivo de su estancia de intercambio académico en la Universidad de Cine y Televisión de Múnich, el productor Sánchez decidió acudir al Festival de Cine de Zagreb. Durante las casi siete horas del trayecto en camión para arribar a la capital croata, el joven oriundo de la Ciudad de México nunca imaginó que en el Festival conocería al hijo de Miroslav Blažević, quien fue Director Técnico de la selección croata que en la primera participación mundialista de su historia, en Francia 98, llegó a semifinales tras pasarle por encima a la selección de Alemania en cuartos de final. Gracias al vástago del timonel, a la postre coproductor del documental, los realizadores pudieron entrar en contacto con los integrantes de aquella selección de Croacia que hace veinte años se quedó en la antesala del partido por la máxima gloria sólo porque se topó con el equipo anfitrión que, liderado por Zinedine Zidane, ganaría el torneo.

En entrevista con futboleo.net, Sánchez afirma que la idea de hacer el documental nació del impulso de “reconocer, de ser empáticos” con aquella generación de futbolistas que representaron a una nación emergente, lacerada por la guerra que disolvió a la ex Yugoslavia. “Tratamos de entender lo que había pasado desde antes de la guerra. Había encontronazos en las gradas (de los estadios) desde la muerte de Tito, que es el inicio de la película”, dice este cineasta que aún no cumple los treinta años.

En Vatreni el contexto de la guerra de los Balcanes y su estrecha relación con el futbol “se construye con los testimonios de los jugadores”, dice Sánchez. No hay que olvidar que muchos de los muertos por el conflicto eran civiles y combatientes de la misma edad de los futbolistas, quienes, como afirma Sánchez, dicen sentirse privilegiados por haber estado “en las canchas y no en frentes de guerra”. Por eso es que a partir de los relatos que ofrecen los futbolistas “la película agarra fuerza narrativa”, sostiene el coproductor en su charla con este medio.

Para llevar adelante su proyecto los creadores del documental contaron con muy bajo presupuesto y muy pocos apoyos. Intentaron infructuosamente acogerse a un estímulo fiscal, denominado EFICINE, que otorga el Estado mexicano para que las inversiones en producción cinematográfica puedan deducirse del impuesto sobre la renta. En México fueron las empresas privadas Cinema Máquina, que ayudó en la postproducción, y CTT EXP & Rentals, especializada en renta de equipo, las que brindaron facilidades y costos accesibles.

Uno de los seleccionados croatas que brillaron en el Mundial de hace dos décadas, Robert Jarni, tenía entonces 30 años, la misma edad que el equipo de producción del documental, lo cual, según Sánchez, generó una “conexión en términos generacionales”, vínculo que junto con la identificación que como mexicanos sintieron hacia el pueblo croata —“países amolados los dos”, dice Sánchez— explica la simbiosis que trasluce en la extraordinaria calidad del documental, apuntalada por el excelente trabajo de fotografía a cargo de Linares y la atinada dirección de Ramírez.

Cuando se le pregunta por el epicentro de los festejos en Croacia después de cada partido de su selección en el presente Mundial, Sánchez —cuyo pronóstico para la final es 3-1 a favor de ya saben quién— se regodea hablando de las concentraciones multitudinarias en Zagreb, teñidas de la humareda proveniente del fuego rojo, del vatreni escarlata que los ciudadanos encienden partido tras partido, ese vatreni de la pasión mundialista, ese fuego festivo, de alma y tono tan diferente al de las ráfagas que hace dos décadas llenaron de dolor a ese pueblo.